Ponle nombre a lo que siente
Decirle “veo que estás frustrado” le ayuda a reconocer lo que le pasa por dentro, en lugar de solo reaccionar.
Información clara y consejos prácticos para acompañar el bienestar emocional de tus hijos en casa y en el colegio.
Reconocerlas a tiempo hace una gran diferencia en su bienestar. Desliza la imagen o toca cada señal para leerla.
Decirle “veo que estás frustrado” le ayuda a reconocer lo que le pasa por dentro, en lugar de solo reaccionar.
Inhalen despacio inflando la barriga como un globo y suelten el aire muy lento. Repítanlo cinco veces cuando haya nervios o enojo.
Cuando validas lo que siente, por ejemplo con un “entiendo que estés triste”, le resulta mucho más fácil escuchar la norma con calma.
Un “¡qué bien guardaste tus juguetes!” motiva más que un “eres el mejor”. Reconoce lo que quieres que se repita.
Las reglas sencillas, dichas con calma y aplicadas siempre igual, le dan seguridad. La constancia funciona mejor que el castigo.
Respira, asegúrate de que esté a salvo y acompáñalo sin sermones. Cuando baje la intensidad, hablen de lo que pasó.
Misma hora, baño, pijama y cuento. Apaga las pantallas por lo menos una hora antes de ir a la cama.
Avisarle “en cinco minutos terminamos de jugar” lo prepara para la transición y ayuda a evitar berrinches.
Pongan tiempos claros, úsenlas en espacios comunes y evita darle el celular para calmar cada berrinche. Acuérdenlo en familia.
En vez de “¿cómo te fue?”, prueba con “¿qué fue lo más divertido de hoy?”. Así se abren conversaciones de verdad.
Un rincón tranquilo, sin distracciones y con pausas cortas le ayuda a concentrarse mejor.
Un rato de juego sin pantallas, donde tu hijo elige a qué jugar, fortalece el vínculo y la confianza entre ustedes.
Estos consejos son orientaciones generales y no reemplazan una valoración profesional. Cada niño es único, así que si algo te preocupa, conversemos.
En consulta podemos mirar el caso de tu hijo con calma y acompañarlo según lo que de verdad necesita.